Ir al contenido
Reservar

Cuentos

Huellitas en el alma

Un cuento sobre Pipo, un salchicha ciego de catorce años, un champú equivocado y el amor que dejan los perros mayores.

Por el equipo de doggs · · 4 min de lectura

Pipo era un salchicha de catorce años que lo veía todo negro, pero no por pesimismo, sino porque era completamente ciego. Vivía convencido de que el universo entero se resumía en olores, texturas y el sonido de la voz de su dueña, Elena, a quien él cariñosamente llamaba "La Proveedora de Pollo".

A pesar de su falta de visión, Pipo mantenía una dignidad intacta. Bueno, casi intacta. Su mayor reto diario no era la oscuridad, sino los cambios drásticos en la decoración que Elena hacía sin consultarle. Un sofá movido diez centímetros a la izquierda era, para Pipo, una distorsión en el tejido del espacio-tiempo que terminaba inevitablemente en un sonoro ¡clonc! de su hocico contra la madera.

—¡Ay, Pipo, mi amor! Perdóname —decía Elena, corriendo a acariciarle la cabeza—. Te prometo que no vuelvo a cambiar la mesa de centro.

Pipo sacudía las orejas, lanzaba un suspiro dramático que le hacía vibrar los belfos y caminaba con la cabeza en alto, fingiendo que chocar contra los muebles era parte de su estrategia de exploración.

El drama real comenzó la mañana en que Elena leyó mal la etiqueta de un champú y compró uno con aroma a "brisa cítrica". Para un perro ciego, cambiar su olor corporal es el equivalente a que a un humano le borren el rostro y le den un pasaporte falso. Cuando Elena lo bañó, Pipo entró en crisis de identidad. Se olía las patas y no se reconocía. ¿Quién era este impostor que olía a limón? ¿Dónde estaba el verdadero Pipo, el que olía a tierra mojada, amor y un toque de queso rancio?

Desesperado por recuperar su esencia, aprovechó un descuido en el parque. Guiado por su infalible olfato, detectó el aroma más glorioso y primitivo del planeta: un charco de lodo podrido con restos de pescado. Con la agilidad de un cachorro, Pipo se lanzó de cabeza y se frotó con el frenesí de un artista pintando su obra maestra.

Cuando Elena lo encontró, Pipo estaba cubierto de fango negro de la cabeza a la cola, pero lucía una sonrisa triunfal. El viaje de regreso a casa fue un poema: Elena llorando de la risa por el olor insoportable, y Pipo, orgulloso, dejando un rastro de huellas negras y perfectas sobre la alfombra blanca de la sala.

Esa misma noche, después de otro baño obligatorio (esta vez con jabón neutro), Pipo se acurrucó a los pies de la cama de Elena. Estaba cansado. Sus patas viejas le dolían un poco y sus ojos apagados se cerraban pesadamente. Elena se inclinó, le besó la frente y miró el pasillo. Aunque había limpiado la alfombra con esmero, todavía se notaban unas tenues manchas grises donde el lodo se había resistido a marchar.

—Eres un desastre, Pipo —susurró Elena con un nudo en la garganta, sabiendo que el tiempo pasaba demasiado rápido—. Pero me dejas huellitas en el alma.

Pipo no podía ver sus lágrimas, pero sintió la calidez de su mano. Dio dos golpecitos con la cola contra el suelo, se tiró un gas silencioso pero letal como muestra de puro afecto, y se durmió profundamente, sabiendo que el mundo, aunque oscuro y lleno de esquinas traicioneras, era un lugar maravilloso.

¿Por qué los perros se revuelcan después del baño?

Lo que le pasa a Pipo es más real de lo que parece. El olfato es el sentido principal del perro, y su propio olor es parte de cómo se reconoce y se relaciona con los demás. Después de un baño con un perfume fuerte, muchos perros intentan “recuperarse” frotándose contra la alfombra, el pasto o, como Pipo, lo primero que encuentran.

En doggs usamos cosmética profesional para perros y elegimos los productos según la piel, el manto y la edad de cada uno. Con los perros mayores o con poca visión, que dependen todavía más del olfato y de la rutina, ayuda:

  • Elegir productos de aroma suave.
  • Ir siempre a la misma peluquería y, si se puede, con el mismo groomer.
  • Contarnos sus particularidades al reservar, para darle un turno tranquilo y sin apuro.

Seguí leyendo

Ilustración de huellas de perro para el cuento Un héroe con chaqueta de piel

Cuentos · 5 min

Un héroe con chaqueta de piel

Un cuento sobre Beto, un perro mestizo ya mayor, y hasta dónde puede llegar la lealtad de un perro.